LA PESTE NEGRA: …nos quejamos de la gripe A…??

imagenLo que un día comenzaba con una simple tos, podía desencadenar en apenas unos días en una muerte horrible y dolorosa. En una época imbuida de una religiosidad mucho más profunda que la actual, no faltó quien quiso ver en dicha epidemia un castigo divino. Las muertes se contaban por millares y ciertamente parecía que el juicio final había llegado.

Pero la Peste afectaba a todos por igual. Solo algunos individuos conseguían superar la enfermedad, o eran afectados por una forma suave de la misma que les permitía desarrollar los anticuerpos necesarios. El resto de los afectados, sin embargo, morían en un corto período de tiempo de entre uno y tres días, una vez asomaban los primeros indicios de la enfermedad.

Ni siquiera los representantes de Dios en la tierra se libraban del castigo. Entre 1348 y 1349, tres arzobispos de Canterbury murieron de la peste. En la capital pontificia de Aviñón, murieron cinco cardenales y cien obispos. Y la enfermedad también afectó a las más altas esferas dela nobleza. Juana, hija de Eduardo III que estaba en camino hacia Castilla para casarse con el hijo del rey Alfonso XI, murió de la peste en Burdeos, antes de llegar a su destino. Y, en Castilla, murió el rey Alfonso. En Francia, murió la esposa de Felipe, Juana de Borgoña. Sin duda, si era un castigo divino, se estaba aplicando sin distinciones y con extrema dureza.

Surgió el terrible rumor de que los judíos habían envenenado las fuentes para matar a los cristianos, y se les persiguió llevando a cabo una terrible matanza. El hecho de que la peste afectase por igual a judíos y a cristianos no parecía tener importancia cuando se trataba de buscar un culpable. No obstante, al igual que a los judíos se perseguía a los forasteros o a los leprosos, intentando buscar una razón al origen de la plaga.

Pero no todos huían de la enfermedad. Los médicos de la Edad Media buscaron la forma de combatirla, aunque todos sus intentos resultaron infructuosos, cuando no eran directamente contraproducentes. Para protegerse del contagio, solían vestir un atuendo característico que les daba un aspecto de aves apocalípticas.

Sea de una forma o de otra, las muertes se sucedían implacablemente. Lo cierto es que las gentes del siglo XIV sí fueron conscientes, sin embargo, de que el estar cerca de un enfermo aumentaba las posibilidades de contraer la enfermedad, por lo que rápidamente estos eran repudiados y aislados.

Las crónicas de la época al respecto resultan sobrecogedoras: “No se había conocido nada semejante. Los vivos apenas eran suficientes para enterrar a los muertos” “El padre abandonaba al hijo, la mujer al marido y un hermano a otro hermano”. Describen las casas vacías, los pueblos y los campos abandonados, los terrenos cubiertos por los muertos, el silencio sepulcral que reinaba en todos lados.

Puede que la Peste Negra fuera tan solo una de las muchas plagas que han asolado a la población mundial, pero su alto índice de mortandad y los cambios sociales que se originaron tras la misma la hacen digna de estudio como una de las épocas más oscuras y convulsas de la historia de la humanidad.

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2 Responses to LA PESTE NEGRA: …nos quejamos de la gripe A…??

  1. jacoboperez di:

    Me ha gustado mucho tu relato acerca de esta medieval pandemia, y es que yo no sabía cuantos nobles y clérigos habían fallecido a cuenta de contraer esta enfermedad. Espero leer más posts tuyos proximamente, pues son de lo más interesantes. Un saludo, Jacobo Pérez Aragón.

  2. jesusyanez di:

    susana no se subio todo el texto!!

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