Viajar a la velocidad de la luz mataría en pocos segundos.

Según sostiene William Edelstein, un físico de la Universidad Johns Hopkins School of Medicine en Baltimore, al desplazarnos a velocidades cercanas a la de la luz, los escasos átomos de hidrógeno que existen en el espacio «vacío» nos golpearían tan duro como las partículas aceleradas por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC).

 

Estos pequeños átomos nos destruirian en pocos segundos, haciendo imposible que emulásemos al capitán Kirk, a los mandos de la nave Enterprise, o compitiesmos con el mismísimo Halcón Milenario.

La Teoría de la Relatividad Especial, enunciada por Einstein,  describe cómo el espacio y el tiempo se encuentran distorsionados para observadores que viajan a diferentes velocidades. Para la tripulación de una nave espacial que acelera hasta cerca de la velocidad de la luz, el espacio interestelar parece muy comprimido, lo que aumenta el número de átomos de hidrógeno que golpean la nave cada segundo, convirtiéndolos en un verdadero rayo de la muerte.

 

La dosis de radiación mortal para un ser humano es de aproximadamente 6 sievert. Los cálculos efectuados por Edelstein demuestran que, de poder construirse una nave capaz de viajar a la velocidad de la luz, la tripulación recibiría una dosis de radiación superior a los 10.000 sieverts cada segundo… muerte segura.

 

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 Diario abc, 19-febrero-2010.

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