El bosón de Higgs

Estos últimos días nos han llegado noticias de la puesta en marcha con éxito del LHC, llegando a decirse incluso que esta ha inaugurado un anueva etapa en la física. Entre los principales objetivos de este enorme experimento está la detección del bosón de Higgs.

La existencia del bosón de Higgs o “partícula divina” se predijo ante la necesidad de encontrar una partícula que le otorgara masa a las otras partículas. ¿Por qué es pesado un átomo? Al fin y al cabo, es en su mayoría espacio vacío, y ¿por qué es más pesado un protón que un electrón? Se ha llegado a la conclusión de que las partículas adquieren su masa al atravesar una especie de fluido viscoso denominado “campo de Higgs”.

Todas las fuerzas naturales tienen su correspondiente partícula que transmite la fuerza: Fotones en la electromagnética, gluones en la fuerza nuclear fuerte y los bosones W y Z en la nuclear débil. Se comprobó que estas partículas transprtadoras tenían masa (exceptuando al fotón), y se llegó a la conclusión de que esta masa era fruto de la deceleración sufrida al atravesar el campo de Higgs. Esto se explica de forma similar a cómo una gota de agua de agua tarda más en llegar al fondo del vaso y se desplaza más lentamente cuando el vaso está lleno en vez de vacío, pareciendo tener más masa.

El campo de Higgs ralentiza las partículas portadoras de fuerza, asignándoles una masa. Este campo actúa de manera diferente dependiendo de la partícula. No actúa sobre los fotones, pero sí sobre los bosones W y F, haciendo que parezcan más pesados. Aparte de presentarse como campo de fuerzas, el bosón de Higgs se puede presentar también como bosón, tal y como indica su nombre.

El bosón de Higgs es la última incognita del mundo subatómico. Es la única partícula de la que aún no se tienen pruebas, y ni siquiera se sabe si tiene masa de por sí. La respuesta a todos estos intrigantes se busca en el LHC, haciendo chocar protones con el fin de dividirlos en sus componentes en busca de pruebas de la existencia de la partícula divina.


Fuente: 50 cosas que hay que saber sobre física. Joanne Baker. Editorial Ariel

Esta entrada foi publicada en Centros de investigación e etiquetada . Garda o enlace permanente.

Deixa unha resposta