Verde, sí, brillante, no.

 “La energía del futuro”, la llaman.“La solución a todos nuestros problemas energéticos”, dicen, aquellos que apoyan la energía nuclear, mientras meten debajo de la alfombra todo el polvo que no desean que se vea. Seamos honestos, la energía nuclear, y perdonad mi atrevimiento, NO es la respuesta. La explicación es, simplemente, que no podemos con ella. La idea de un mundo nuclear es igual que la de un mundo comunista, utopías que, por desgracia, son casi imposibles de alcanzar en una sociedad como la nuestra.

 En primer lugar, no diré que este post habla acerca del supuesto peligro de las centrales nucleares, “las centrales nucleares son muy peligrosas” dicen algunos, “hay que tener cuidado”, por favor denle a ese hombre (o mujer, no me vayan a tachar de machista) un libro de historia, y compruebe que solo ha habido unos cuatro accidentes considerables en centrales nucleares. Por eso este texto no va dirigido a la crítica del peligro nuclear. Las verdaderas razones que me hacen retar a los que apoyan a las ostentosas barras de uranio son referidas al medioambiente, la economía y la sociedad.

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                No hace falta decir que los residuos radiactivos son, al menos, un poquito perjudiciales para la salud, además de poseer una amplia vida activa (solo varios miles de años). Por eso se crean cementerios para su contención, cementerios que nadie quiere cerca de su casa y que, hipotéticamente hablando, si la energía nuclear se volviese indispensable y casi universal, donde meteríamos estos fantásticos y saludables barriles. Una idea seria al espacio, pero creo que no estamos para mandar cohetes al tuntún, económicamente hablando. Además, cabe destacar la mala fama de esta energía, ya que nadie quiere vivir cerca de una de estas bellas centrales, por temor a sufrir daños (Hulk es un mal ejemplo), ya sea propios, como hereditarios (quizás este siendo un poco exagerado, pero bueno, los que lo han sufrido ahí están). Bien se retrata este efecto biológico de esta maravillosa energía, en los Simpson, cuando Bart se topa con un pez de tres ojos, debido a los vertidos de la central nuclear, añadiendo así, argumento más a mi lista, la necesidad de que este gremio esté libre de corrupción y engaños, que eviten la exposición de los vertidos a los habitantes cercanos.

Ya mencionada la corrupción, hablaré de economía. Las centrales apenas crean tanto empleo como el creado por cualquier energía renovable (solo porque Homer trabaje, no quiere decir que todo Springfield sea afiliado de la energía “nucelar”). También se ha de añadir que esta energía no es capaz de ser independiente y posible en cualquier parte (el uranio no crece en los árboles, al menos los alejados de las centrales) y por último pero no menos importante (ni tampoco más),  la energía nuclear NO es infinita. Se alimenta del uranio, metal que, si se volviese tan necesario como el petróleo, nos lo fisionaríamos en una décadas, y no se si me equivoco, pero ese no es uno de los problemas energéticos actuales del petróleo?

Aún después de mostrar estos argumentos, no soy quién de decir que la energía nuclear es mala, ni mucho menos, tan solo expongo problemas que dificultarían su utilización masiva. “El Mundo es un pañuelo” dicen algunos, y creo que a nadie le gustan las manchas verdes en ellos y mucho menos brillantes.

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