¡Pobre diablo!

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La enfermedad ha diezmado las poblaciones del marsupial en la isla australiana de Tasmania,
El pequeño mamífero, similar a un zorro, sufre desde mediados de los años 90 un extraño tumor cancerígeno facial contagioso que se transmite por un mordisco y sólo afecta a esta especie.

 

La enfermedad, que crece en la boca y cara, en cuestión de tres meses aumenta tanto de tamaño que no les permite comer, ha matado en apenas 15 años al 70 por ciento de los diablos de Tasmania, lo que los situa al borde de la extinción.
Pero se ha descubierto una colonia que parece ser inmune a los tumores, por lo que los científicos creen que esa mutación genética puede acabar salvando al marsupial a
quien los primeros colonizadores blancos de Tasmania  “demonio” por sus chillidos aterradores, mal carácter, pelo oscuro y fuerte mandíbula.

Seguro que con esa descripción estais pensando en algún conocido.

 

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